La desaparición progresiva de la partería tradicional no se debe a un fenómeno natural o al avance de la ciencia, sino por una política global que se aplicó a “raja tabla” en México, así lo expuso la antropóloga Paola María Sesia durante el foro “Parterías: conocimiento de ayer, hoy y mañana”.
En el evento, organizado por el Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), se especificó que, en México, el estado que más ha resistido está desaparición es Chiapas, el único territorio de los estudiados por María Sesia donde aún hay parteras jóvenes.
Historia
La antropóloga expuso la historia de la salud materna, indicando que hasta los 70, esta rama de la medicina se enfocaba en los infantes y no en las madres. El cambio radical se dio en 1985 después de que un artículo científico cuestionara dónde quedaban las mujeres en las políticas de salud.
A partir de ahí, señaló la ponente, uno de los grandes objetivos fue reducir la muerte materna. A nivel nacional, las parteras empezaron a ser vistas como auxiliares de salud y promotoras comunitarias.
“Entre 1987 y 1997 la parteras tradicionales estuvieron presentes dentro de la estrategia global para la reducción de la muerte materna, se pensaban que eran parte de las estrategias comunitarias” agregó la investigadora.
Cambio radical
El cambio se dio en 1997, año en que se decide eliminar el apoyo a las parteras tradicionales y se exige que los partos sean atendidos por personal capacitado y el hospital se vuelve el lugar central de la política de salud, indicó Paola María Sesia.
La antropóloga explicó que esta decisión global se basó en estudios sobre capacitaciones con parteras tradicionales y sus efectos en identificar y referir a mujeres con complicaciones al sistema institucional de salud.
Estos estudios, señaló, fueron aislados, inconcluyentes, descontextualizados, pues se realizaron en Ghana en 1993, ignorando, a su vez, estudios que mostraban resultados favorables al respecto en lugares como Guatemala, con una situación más cercana a México.
Resistencia
Según informó la ponente, en México se descalificó el saber de las parteras, y pese a que sí disminuyó la mortalidad maternal, crecieron otros problemas como la sobre medicación y la violencia obstétrica.
María Sesia afirmó que “Chiapas es el estado que más se escapa a esta transición de la desaparición de la partería tradicional, en parte por el perfil sociocultural pero también por los procesos organizativos de las parteras tradicionales en el estado”.












