Cada 22 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Leucemia Mieloide Crónica (LMC), una fecha que busca visibilizar este tipo de cáncer de la sangre, promover el diagnóstico oportuno y destacar la importancia de que los pacientes tengan acceso al tratamiento y seguimiento especializado. En Tuxtla Gutiérrez, especialistas señalaron los retos y la importancia de la detección oportuna.
La fecha está relacionada con una de las principales características genéticas de la enfermedad: el intercambio de material genético entre los cromosomas 9 y 22, que da lugar al llamado cromosoma Filadelfia y al gen de fusión BCR-ABL1, presente en la gran mayoría de los casos de LMC.
Puede pasar desapercibida
La leucemia mieloide crónica se origina en la médula ósea y provoca una producción excesiva de células de la línea mieloide.
En algunos casos puede avanzar durante un periodo sin producir síntomas evidentes, por lo que puede ser detectada a partir de estudios de sangre realizados por otros motivos.
Entre las manifestaciones que pueden presentarse se encuentran cansancio, pérdida de peso sin explicación, sudoración nocturna, sensación de llenura después de comer debido al crecimiento del bazo y, en algunos pacientes, dolor óseo.
En Tuxtla Gutiérrez, la hematóloga Mariana Hernández Velasco explicó que uno de los principales cambios en torno a la LMC se encuentra en las posibilidades actuales de tratamiento.
Estudios
Indicó que uno de los aspectos fundamentales después del diagnóstico es determinar las características de la enfermedad y establecer un tratamiento individualizado, además de realizar estudios periódicos para conocer la respuesta.
“El seguimiento es tan importante como iniciar el tratamiento. No basta con que el paciente tome su medicamento; necesitamos saber cómo está respondiendo la enfermedad y detectar oportunamente cualquier cambio”, explicó.
Factor fundamental
La especialista destacó que suspender los medicamentos por cuenta propia puede representar un riesgo para el control de la enfermedad, por lo que cualquier efecto adverso o dificultad para continuar con el tratamiento debe ser comunicado al médico.
“Si una persona presenta molestias o tiene problemas para tomar su medicamento, lo correcto es hablar con su hematólogo. Existen situaciones en las que el tratamiento puede requerir ajustes, pero esa decisión debe tomarse con seguimiento médico”, comentó.
Otro elemento importante es el monitoreo molecular del gen BCR-ABL1, utilizado para evaluar la respuesta al tratamiento y determinar qué tan controlada se encuentra la enfermedad.
Destacó que este seguimiento permite tomar decisiones médicas con mayor precisión y evitar que el paciente abandone sus controles una vez que comienza a sentirse mejor.
El reto de detectar y atender
La detección de alteraciones en una biometría hemática puede ser uno de los primeros indicios que lleven a realizar estudios adicionales; sin embargo, el diagnóstico definitivo requiere valoración médica y pruebas específicas.
Para quienes reciben un diagnóstico de LMC, la especialista recomendó evitar la desinformación y consultar directamente con el equipo médico encargado de su atención.












