Fueron necesarios 50 días de búsqueda antes de que la selva nos revelara su mayor secreto. Cincuenta días abriéndonos paso a empujones por caminos de grava en la Reserva de Tigres de Similipal, en el estado oriental indio de Odisha, escudriñando entre los árboles del bosque semicaducifolio, con la esperanza de avistar a un escurridizo tigre llamado T12, cuya llamativa apariencia lo ha convertido en un símbolo de una población en una encrucijada peligrosa.
T12 tenía un pelaje oscuro que lo cubría como una capa andrajosa. Se asomaban destellos anaranjados a lo largo de su cuerpo, con manchas más densas en su rostro y patas delanteras. Este singular ensanchamiento de las rayas negras del tigre, se deba a una rara mutación genética conocida como pseudomelanismo, se da en aproximadamente la mitad de los treinta tigres que habitan la reserva de Similipal. Y es un indicador de que un éxito en la conservación se enfrenta a una complicación potencialmente catastrófica. Porque si bien la población de tigres en Similipal es mayor que en décadas, la reserva está geográficamente aislada de otras poblaciones de tigres: una isla de tigres, por así decirlo, con una reserva genética que disminuye peligrosamente.
Pero durante las semanas en que recorrieron la zona en busca de T12, se trabajaba en otros lugares para encontrarle una pareja adecuada. Era un paso crucial en un programa de cría selectiva que llevaba años desarrollándose, una misión compartida entre agentes de conservación y un equipo de innovadores ecólogos moleculares y expertos en genética, todos trabajando para evitar la extinción de los tigres de Similipal por endogamia.
En peligro
En muchos sentidos, los tigres de la India han enfrentado los mismos desafíos que los grandes felinos de todo el mundo: la caza furtiva, casi hasta la extinción, por parte de cazadores de trofeos, en medio de la implacable destrucción y fragmentación de su hábitat. En la década de 1970, la alarma por el declive de esta emblemática especie impulsó la creación de un sistema de reservas estatales. Sin embargo, estas reservas carecieron de una supervisión y un control coordinados hasta 2005, cuando la India creó una agencia central especializada, la Autoridad Nacional para la Conservación del Tigre NTCA, que actualmente contrata y capacita a guardaparques, gestiona la supervisión científica y dirige la preservación del hábitat en 58 reservas.
Un concepto clave del sistema de reservas es que los tigres suelen desplazarse entre áreas protegidas utilizando los llamados corredores naturales: franjas de bosque que conectan distintas zonas con abundante presa. Estos corredores ofrecen diversas ventajas, pero la más importante es que fomentan la reproducción entre poblaciones vecinas de tigres, mejorando así la diversidad genética. Similipal, con algo más de mil millas cuadradas, es una de las reservas más grandes de la India, y sus vecinas más cercanas se encuentran a más de cien millas de distancia, una distancia que un tigre no puede recorrer a pie.
Pero ya no quedan tigres en Satkosia. Y no existe un corredor adecuado que conecte Similipal y Sundarbans. El territorio entre ambas reservas es mayoritariamente urbano o agrícola con muy poca cobertura forestal, donde los tigres prefieren esconderse. Decenas de pueblos y aldeas separan Similipal de sus dos reservas vecinas. Para los tigres, simplemente no hay una forma fácil de entrar o salir de Similipal.
Problemática
Cuando la NTCA hizo un censo de tigres salvajes en toda la India en 2006, la cifra rondaba los mil 400 ejemplares, una cifra muy inferior a los 40 mil estimados un siglo antes. En Similipal, la población se redujo a tan solo cuatro tigres en 2014, de los cuales solo uno era macho. Pero en 2015, un año antes de su muerte, el macho engendró a T12, con su peculiar pelaje predominantemente negro. Desde entonces, T12 ha engendrado cachorros machos.
La población de tigres de la India ha comenzado a recuperarse en los últimos 20 años, gracias en gran parte a la labor de conservación de la NTCA y los funcionarios forestales. Según una estimación de 2022, el país alberga a más de 3 mil 100 tigres. Y a medida que la población de Similipal aumentaba lenta pero constantemente durante la última década, el creciente número de tigres parecía, en un principio, un microcosmos del éxito nacional.
Sin embargo, pronto los administradores de la reserva comenzaron a notar que cada vez más tigres jóvenes lucían el mismo pelaje oscuro que T12. La mutación, según pueden determinar tanto los silvicultores como los genetistas, es inofensiva, simplemente una peculiaridad estética causada por una anomalía aleatoria y natural del ADN.
Pero, según los expertos, también es una manifestación tangible de un problema muy real. Si esta mutación pudo propagarse tan rápidamente entre la población de Similipal, con todos los tigres compartiendo una composición genética muy similar debido a la endogamia desenfrenada, también podrían surgir anomalías más graves. Ahora, la tarea que enfrentan algunas de las principales autoridades indias en materia de tigres ha cambiado: ya no se trata de recuperar la población de tigres, sino de romper este ciclo de endogamia antes de que sea demasiado tarde.












