El 03 de noviembre concluyó la convocatoria con la que el gobierno, a través de la Secretaría de Ciencias, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), busca socios inversionistas y así recaudar entre 560 y 745 millones de pesos para financiar la producción inicial del carro Olinia, “primer proyecto de minimovilidad eléctrica diseñado y desarrollado en México”.
La Secihti ha dicho que ellos aportarán entre 205 y 390 millones de pesos para alcanzar los 950 mdp que prevén para tener las “capacidades de inversión y operación necesarias para llevar sus vehículos al mercado”, cosa que está planeada para el verano de 2027. Pero, ¿qué implica desarrollar el primer coche eléctrico mexicano? Ingenieros especializados en el campo industrial y en la electromecánica reflexionan al respecto.
“A mí me parece que eso del verano de 2027, tiene que ocurrir algo milagroso”, dice José Luis Solleiro, ingeniero industrial e investigador del Instituto de Ciencias Aplicadas y Tecnología de la UNAM. Para el ingeniero, la posibilidad de tener dos distintos modelos de coche, Olinia Uno y Olinia Carga, sobre la misma base, es el aspecto más innovador que ofrece Olinia, pero aún hay muchas dudas por resolver.
“Me metí a ver la invitación a inversionistas y ahí dice que una vez que te seleccionen, te van a poder dar acceso a la documentación que ya tienen. O sea que las personas físicas no nos vamos a enterar de que tengan estudios de factibilidad o lo que sea”, comenta.
El investigador señala que aún se desconocen aspectos como el análisis de mercado, relevante sobre todo cuando “hay un buen número de vehículos de la misma gama que se hacen en China, con propiedades similares que los están ofreciendo en alrededor de 4 mil dólares, inclusive te hacen descuento por volumen, si pides más de 10 carritos, baja el precio”.
Planta en Puebla
La construcción de la planta en Puebla, con el equipo de manufactura (como prensas, troqueles, células de soldadura, unidad de pintura, línea de ensamble tanto del coche como de las baterías), así como el control de calidad y pruebas de seguridad, —que Solleiro señala no se ha aclarado si además de contar con una norma creada para el coche, éste también cumple con parámetros internacionales, como tener bolsas de aire— “van llevando a inversiones que a mí me late que son mayores a lo que están estimando en este momento, 950 mdp se me hace muy poco, inclusive en un escenario conservador, una inversión para producir en la modalidad de ensamble, o sea comprar piezas y ensamblar en México, la inversión podría ir por ahí de mil 400, mil 500 mdp. Y quiero ser muy claro, no estoy diciendo que no se pueda, lo único que estoy diciendo es que espero que esté contemplado todo eso en el plan de negocio”, declara Solleiro.
Las baterías
Alberto Beltrán Morales, doctor en ingeniería e investigador del Instituto de Investigaciones en Materiales de la UNAM, ve “con buenos ojos” la batería usada en el proyecto de Olinia.
“En general, la batería considerada permitirá un costo menor de 200 mil pesos, en México no hay un auto que cueste dicho monto, parece que Olinia lo va a ser”. Sin embargo, el doctor identifica algunas cuestiones de la batería aún pendientes por resolver.
Olinia usará baterías de Química LFP (litio-ferrofosfato) de 14.7 kWh, cuyas celdas son compradas en el extranjero y se terminarán de ensamblar en México. Aunque el proyecto “nació con el objetivo” de que el país “participe en la innovación tecnológica con sus propias capacidades”, es una realidad que aún no cuenta con la capacidad de producir sus propias baterías.
“Actualmente se necesitan cadenas de producción del extranjero para muchos desarrollos tecnológicos. Aunque tenemos litio, todavía no logramos producirlo con miras al desarrollo nacional de baterías”, dice Beltrán Morales.
Sostenibilidad
“Hay varios aspectos en los que no estamos preparados (para que México fabrique su propio coche eléctrico)”, dice Enrique Healy Wehlen, ingeniero industrial y académico del Departamento de Estudios en Ingeniería para la Innovación de la Universidad Iberoamericana.
Para Healy lo ideal habría sido no comenzar por un coche eléctrico, sino por instalar industrias de energías renovables en el país, algo que dice, se puede lograr con mucho menos dinero que el que contempla actualmente para Olinia.
Después de la venta
Solleiro también espera que en el plan de negocio esté contemplado el servicio post venta de Olinia, de lo que no se ha hablado y consiste en centros de mantenimiento y venta de refacciones.
Otro elemento a considerar es el manejo de desechos de las baterías. La Secihti informó el pasado 8 de junio en un comunicado de prensa que se contempla una producción de 50 mil unidades anuales, y que esas baterías comenzarán a cambiarse y descartarse en la próxima década, pero en la actualidad no hay una norma específica para el tratamiento de estos desechos en particular.
Otro pendiente son las electrolineras, centros de carga de los automoviles. La Secihti anunció que ya se trabaja con la Secretaría de Energía y la CFE para instalar los primeros 2 mil puntos de carga, que estarán en Ciudad de México, Estado de México y Puebla. “No sólo tenemos que invertirle a la movilidad eléctrica, sino al almacenamiento que va a hacer posible esa movilidad. Es algo que tiene que ir a la par del desarrollo de la electrificación”, agrega Beltrán Morales.
Se envió un cuestionario a Secihti para abordar algunas dudas con respecto a Olinia, pero al cierre de edición no hubo respuesta.












