En México, la anemia durante el embarazo se ha convertido en un problema de salud pública que avanza de manera silenciosa: entre 2012 y 2018, la prevalencia prácticamente se duplicó al pasar de 18 % a 35 %, de acuerdo con una propuesta de política pública impulsada desde la Universidad Iberoamericana.
El documento, elaborado por la investigadora Sonia Hernández, del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (Equide), advierte que esta condición no solo incrementa riesgos para las mujeres gestantes, sino que también puede afectar el desarrollo y aprendizaje de niñas y niños, además de impactar en la productividad y el desarrollo económico de las comunidades.
En el marco del próximo Día de las Madres, la plataforma “Ibero Propone” subraya la urgencia de fortalecer políticas públicas enfocadas en la salud materna y nutricional, sobre todo entre mujeres en contextos de mayor vulnerabilidad.
La investigadora señaló que las mujeres en edad reproductiva representan uno de los grupos más afectados por la anemia en el país. El problema se intensifica en zonas rurales, donde hasta cuatro de cada diez mujeres embarazadas presentan esta condición.
Ante este panorama, la propuesta plantea implementar una estrategia integral de salud pública que contemple la administración intermitente de suplementos de hierro y ácido fólico en mujeres de entre 12 y 49 años, especialmente en regiones donde la prevalencia de anemia sea igual o superior al 20 %.
La estrategia incluye también campañas nacionales de salud reproductiva, fortalecimiento del monitoreo de casos, priorización de zonas rurales y acciones de prevención desde etapas tempranas.
Hernández destacó que aunque de forma tradicional los suplementos se administran de manera diaria, existen esquemas intermitentes —una, dos o tres veces por semana— que pueden mejorar el apego al tratamiento y aumentar su efectividad.












